Negocios y Finanzas
LAS TRES FASES PERSONALES DE CUALQUIER EMPRENDIMIENTO
¿Te imaginas que TÚ como emprendedor llegaras a dormir 8 horas seguidas relajantes, comer siempre a las mismas horas, sano y balanceado, que tu negocio va creciendo y en ti reina la paz, además, que a través de tu negocio estuvieras ganando lo que te mereces, expresando tu pasión y te sintieras en plenitud? ¡Yo también lo veo como una utopía! pero no por eso nos vamos a rendir para seguir dando lo mejor
¡HASTA ALCANZARLO!
Durante el emprendimiento de cualquier actividad, aventura, proyecto, empresa; he aprendido y vivido que las personas pasamos por 3 fases principales y evidentes para lograr un resultado exitoso y mantener nuestra meta en equilibrio.
Estas 3 fases dependen una de otra y se alimentan entre ellas.
- BIENESTAR ESPIRITUAL – Nuestro potencial, auto liderazgo y auto realización.
- BIENESTAR EMOCIONAL – la Actitud determina resultados,la intención, las decisiones.
- BIENESTAR FÍSICO – llevar a la acción, la energía que podemos poner día a día, paso a paso.
Foto: Encuentro de Reiki en Colombia 2002
La primera vez que aprendí de estas 3 fases, fue en 1999 durante mi aprendizaje de Reiki con el Maestro Carlos Arturo Hidalgo, pues es la forma en la que están estructurados los cursos.
El primer nivel se centra en el auto reconocimiento físico y se hace un trabajo intenso que trabaja en este plano. El segundo nivel se centra en la parte emocional/mental del ser y el tercer nivel el de la maestría interior y el enseñar a otros.
Este orden de adaptación a nuevas experiencias se ha ido repitiendo a lo largo de mi vida; cuando me fui a otra ciudad a estudiar en la universidad, en cada proyecto, en cada trabajo nuevo que he tenido, en cada relación, en cada país nuevo al que he llegado a vivir.
Una de las experiencias donde se hizo más visible, fue en 2013 en El camino de Santiago caminando desde Roncesvalles hasta Finisterra.
La primera semana la adaptación física para una persona que no hace ejercicio, es muy difícil. Me dolían partes del cuerpo que nunca había sentido, sentía la energía que me daba cada almendra, y nunca en mi vida había disfrutado tanto cada gota de una ducha después de un día largo de caminar. El cuerpo se fue adaptando rápidamente, la mochila, las botas y el bastón ya eran partes más de mi cuerpo, la rutina de alimentación y descanso se regularon y los músculos se adaptaron (aunque me salieron ampollas gigantes en los pies hasta el final).
Una vez dejo de doler el cuerpo, empecé a caminar por los campos de trigo de Castilla, horas y horas, días de camino donde miraras a la izquierda o a la derecha siempre se veía el mismo paisaje, y cuando el estímulo externo es insuficiente, uno empieza a mirar para adentro. Empieza un dialogo interno de auto castigo y reproche por los errores, ganas de renunciar a todo, rabias, tristeza, lágrimas, lágrimas y más lágrimas. Llegar a un pueblo, descansar y ver si el siguiente día podré seguir, y antes del amanecer, cuando el cuerpo ya ha descansado y comido, el regreso de esa energía renovada te impulsa a seguir, para en medio del camino empezar a luchar con la mente y las emociones nuevamente, hasta que paso a paso, va quedando vacía.
Y empieza la transición a la auto realización, coincidiendo casi con la entrada a Galicia, subir a O'Cebreiro y pasar la noche viendo la vía láctea te da una perspectiva de la vida bastante efímera pero profunda. Se llena el corazón de brillo y llega el reconocimiento de uno mismo, ese amor incondicional con todos nuestros errores y triunfos, así, tal cual somos. Hasta llegar al fin de nuestros mundos, del mundo... Finisterra.
Durante el emprendimiento no es diferente. Los emprendedores tenemos la tendencia a perdernos a nosotros mismo. Durante un programa de aceleración empresarial que participé, uno de mis mentores, José Belizón, siempre se reía de “La dieta del emprendedor” que se basaba en picar lo que encontrara de paso, y eso, si recordaba que debía comer, porque se pierde la conciencia física; y el hambre, el cansancio y el sueño pasan a segundo lugar. Se bajan las defensas, suben las fiebres y ahí seguimos en pie para lograr pagar la cuota de autónomo.
Entonces llegan el estrés, más trabajo, mala gestión del tiempo, la cabeza llena de información y no poder hacerlo todo, los errores, las frustraciones, el querer abandonar.
¿Pero qué estoy haciendo? ¿y si me voy de empleada a tener un salario y horario fijo y mando todo a la porra?
Y a la siguiente mañana, como con los campos de trigo, se renueva la energía un poco y recordamos porque lo estamos haciendo. Por que es nuestro sueño, nuestra pasión, nuestra auto realización.
Ha llegado el momento de revisar y tomar conciencia de esas 3 fases en el emprendimiento empresarial, entrar en el estado de equilibrio personal, ser consciente de la ACTITUD y dirigirla siempre a los resultados que quiero, tener clara cual es la meta que queremos alcanzar y mantener el foco.
Y TÚ ¿QUIERES ENCONTRAR EL EQUILIBRIO?